Ante el complejo panorama climático que proyecta el Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), la tecnología se perfila como un activo clave de la sociedad civil organizada para mitigar desastres.
Según estimaciones científicas del Cenepred, más de 9.3 millones de peruanos residen en puntos de alta vulnerabilidad frente a inundaciones y huaicos. En este escenario de urgencia, la inteligencia artificial (IA) y el procesamiento de datos en la nube asoman como herramientas capaces de ayudar en las operaciones de rescate humanitario.
Históricamente, uno de los mayores desafíos logísticos en emergencias climáticas regionales ha sido la existencia de comunidades "invisibles": zonas habitadas de alta pobreza que no figuran en las plataformas de mapeo digital ni en los sistemas comerciales de navegación satelital. Al no haber registros de sus calles o viviendas, coordinar la asistencia en pleno colapso de infraestructura resulta casi imposible.
Para solucionar este vacío, la organización humanitaria internacional Help.NGO ?que ya ha operado previamente en el Perú? en alianza con el Equipo Humanitario de OpenStreetMap, propone una infraestructura que combina drones de alta autonomía con algoritmos de IA.
El flujo de trabajo elude los métodos tradicionales: los drones capturan imágenes aéreas de alta resolución de las zonas afectadas y, en lugar de transferir esa información a servidores remotos mediante redes móviles (las cuales suelen caerse durante un huaico), los datos son procesados directamente en el terreno a través de estaciones portátiles de computación perimetral provistas por Amazon Web Services (AWS).
La inteligencia artificial analiza estos terabytes de imágenes topográficas de forma automatizada. El sistema identifica estructuras colapsadas, detecta obstrucciones en carreteras secundarias, evalúa el estado de los puentes e incluso proyecta mapas de inundación en tiempo real. Este despliegue reduce un proceso analítico que antes tomaba varios días a un rango de solo unas pocas horas, proporcionando a los equipos de primera respuesta información exacta para trazar rutas de evacuación.
"Cuando ponemos la inteligencia artificial y la nube al servicio de quienes conocen el terreno, los equipos de respuesta y las propias comunidades, el resultado se mide en vidas protegidas", sostiene Karla Wong, ejecutiva de AWS en la región. El objetivo central es dotar de herramientas técnicas autónomas a las organizaciones que actúan directamente en la emergencia.
Este ecosistema se complementa con la plataforma global HOT Tasking Manager, un sistema basado en la nube que permite a redes de cartógrafos voluntarios y a los propios ciudadanos locales alimentar los mapas en tiempo real.
Este enfoque descentralizado asegura que las herramientas tecnológicas reflejen la realidad exacta del territorio de manera colaborativa, abriendo una ventana de oportunidad para que la asistencia humanitaria llegue con precisión matemática a los sectores más vulnerables del país.